domingo, 20 de febrero de 2011

AUTOBIOGRAFIA



No se como empezar, pero si sé que quiero escribir, pues tengo muy claro por qué escogí ser maestra.
Mi nombre es Alba Moreno y nací en Madrid, el día 1 de Julio de 1991.
Mi primera casa estaba en Mejorada del Campo y allí fue donde comenzó mi vida escolar, en el colegio Europa.
De aquel colegio al ser muy pequeña no tengo muchos recuerdos, pero sé que gracias a la admiración que sentía hacia mi profesora Teresa a la que escuchaba embobada todas las mañanas, empecé a decir que de mayor quería ser profe.

 Infantil, con Teresa:

 
Mantuve relación con aquella profesora incluso después de cambiarme de colegio, por carta y siempre en todas ellas y a pesar de yo ser muy pequeña me animaba siempre con el cole y hacia que lo viese como lo mejor del mundo para mí.
Me cambié de casa y por tanto de colegio, en el nuevo barrio aún no estaba terminado el colegio y nos asignaron uno en un barrio cercano, ya estaba en primaria y mi profesor se llamaba Javier. Lo que más recuerdo de este profesor era su forma de estimularnos a esforzarnos con los deberes, y lo conseguía,  pues cuando se los entregábamos, a los mejores hechos les dibujaba una carita sonriente con antenitas, “un positivo” y a los que peor una carita triste y sin antenitas “un negativo” por lo que todos los niños intentábamos hacer una colección de muñequitos con antenitas en nuestros cuadernos y a final de cada trimestre, el niño que más negativos tenia, debía traer un cubo de palomitas de colores al alumno con más positivos.

Clase de 1º Primaria con Javier:
Al año siguiente por fin abrieron el colegio del barrio y todos los niños nos volvimos a trasladar, allí mi profesora era Mari Sol. La primera impresión que tuvimos todos no fue muy buena porque aparentaba ser muy seria y además parecía mucho mayor que el resto de las profesoras de primaria, sin embargo con el tiempo algunos fuimos cambiando de opinión.
De ella recuerdo las clases de lectura, todos los viernes. A mi siempre me ha gustado mucho leer pero Mari Sol además consiguió que progresáramos mucho. Colgó una cartulina en la pared en la que dibujo una escalera con cinco peldaños, y colocó todas nuestras fotos movibles en el escalón más bajo, según pasaban los viernes y leíamos todos los alumnos en la clase, iba colocando nuestras fotos en los distintos niveles según lo hiciésemos, con esto consiguió que nos esforzásemos muchísimo aunque también es verdad que había mucha competitividad entre los niños y alguno acababa llorando cuando era situado en el último escalón.
Ella adoraba la asignatura de plástica y al contrario que otros profesores que nos ponían buena nota solo con entregar los dibujos, ella nos pedía que estuviesen muy bien pero nos ayudaba mucho para conseguirlo y nos enseñaba truquitos y cosas para que nos quedase mucho mejor.

Pasé a quinto de primaria y nos tocó un profesor llamado Javier, en la primera reunión que tuvo con los padres nada más empezar el curso, y sin conocer prácticamente nada a los alumnos, Javier le dijo a mi madre que yo tenia pinta de no sacar muy buenas notas, mi madre, acostumbrada siempre a que todos los profesores les dijeran que iba muy bien y además que siempre ha sido bastante exigente, se preocupo bastante.
Sin embargo, en la siguiente reunión que tuvieron rectificó y le dijo que iba muy bien, creo que hay que tener cuidado antes de sacar conclusiones y mucho más antes de comunicarlo a los padres.
A Javier le encantaban las matemáticas y se notaba, pues ponía muchas ganas en enseñárnoslo. Un método que utilizaba para mantenernos atentos eran los gazapos, de vez en cuando, si veía que estábamos distraídos colocaba a conciencia un número mal en la pizarra y aquel que se diese cuenta recibía un positivo. Creo que es una gran forma de mantener la atención de los alumnos.
En esos cursos también tuvimos un profesor de inglés llamado Jose Luis del que no tengo un buen recuerdo, gritaba mucho en clase, y hacia muchos comentarios ofensivos a algunos de los alumnos que no iban muy bien, es cierto que conseguía silencio y orden en la clase pero no por respeto o interés, sino por miedo. No me gustaría transmitir esa sensación a mis alumnos.

Graduación 6º Primaria:
Pasé por fin al Instituto y es verdad que fué un gran cambio por el simple hecho de que cambias de centro y tienes muchos más profesores, pero mis resultados académicos seguían siendo muy buenos.
De primero de la ESO recuerdo a Paco, que al contrario que el anterior, conseguía una gran atención por parte de los alumnos pero porque hacia muy amenas e interesantes las clases, siempre sin perder la autoridad del profesor.
Mi grupo de primero de la ESO era según todos los profesores el mejor del instituto y algunos de ellos intentaron conseguir que no se nos separase en el siguiente curso, pero no fué posible.
Pasé a segundo de ESO en otro grupo diferente, bastante problemático y mis notas empezaron a bajar notoriamente pero todavía sin suspender.
Fue entonces en tercero mis primeros dos suspensos: inglés, que lo recuperé sin problema y lengua.
Mi profesora de lengua, María, dirigía las clases a los alumnos que iban bien, sin embargo de aquellos que teníamos problemas en la asignatura se olvidaba. Acabé por odiar esa asignatura.

Pase a cuarto y cambié de profesor de Lengua, ahora tenia a Eduardo que me encantaba, hacia las clases muy entretenidas, incluso divertidas, y sinceramente creo que fue en el curso que más avance en esa asignatura, mis notas comenzaron siendo malas porque es cierto que no tenia buena base pero a lo largo del curso, y con mucha  de su ayuda volvieron a ser buenas.
Este profesor no solo daba el temario sino que nos enseñaba a redactar, cosa que en los cursos siguientes debía ser muy importante.

Con Eduardo:
Ascendí a bachillerato, Y Eduardo pasó a dar griego, volviendo a tocarme María como profesora de lengua los dos últimos cursos. Suspendí.
María se quejaba de mi falta de expresión escrita y redacción pero nunca intentó ayudarnos en ello, seguía dirigiendo sus clases a los alumnos más adelantados sin proponer medidas a los más retrasados en su asignatura. Además siempre hacia malos comentarios sobre el profesor que habíamos tenido antes “Eduardo”, cuando en mi opinión fue el único que de verdad intentó que los alumnos que íbamos peor mejorásemos.
Creo que esto es importante, y que debo tenerlo en cuenta a la hora de ser maestra, el no olvidarse y dar por perdido a los niños más atrasados, sino ayudarles y sacarles a flote motivándoles.
En bachillerato también tuve un profesor de matemáticas, Miguel  Ángel que aunque no era mi caso, siempre intentaba ayudar a los alumnos que iban peor, incluso se ofrecía en los recreos para ayudarles y aclarar dudas, creo que es uno de los mejores profesores que he tenido hasta ahora.

Miguel Ángel:
Sinembargo Juan, mi profesor de historia,era incomparable con Miguel Ángel, este hombre se dedicó durante los dos cursos de bachillerato a pisotear a sus alumnos y ridiculizarlos en las clases, ponía las notas según se llevase con los alumnos “y no es la típica excusa de el profe me tiene manía, es totalmente cierto”, al final se hizo una recogida de firmas de todo el colegio y se le abrió un expediente, pero al que suspendió como es mi caso... eso que se llevó.
Por tanto repetí segundo de bachillerato con Lengua, que es cierto que se me daba mal, e Historia, pero en otro instituto, pues a pesar del expediente que se abrió al profesor, estaba segura de que si me quedaba allí volvería a darme clase Juan y volvería a suspender.

Volví a cursar segundo únicamente con esas dos asignaturas, ni punto de comparación el profesor de historia desde luego, este era estricto e intentaba el mayor esfuerzo por nuestra parte, pero justo.
Creo, que un buen profesor debe tener un criterio concreto y bueno a la hora de corregir para no perder la motivación de sus alumnos, ya que si éstos no logran ver una relación entre trabajo y resultado seguramente perderán toda la esperanza e ilusión hacia esa asignatura.
En Junio hice selectividad y me matriculé en Escuni, por fin para hacer lo que desde bien pequeña he querido y en lo que pienso poner todo mi empeño hasta conseguirlo, pues además del hecho de que adore a los niños, en mi opinión y después de lo vivido, una de las cosas más importantes a la hora de la educación de un niño es la calidad del profesor, pues dependiendo de la motivación que genere este en sus alumnos, no solo ellos harán un mayor o menos esfuerzo y conseguirán resultados muy distintos sino que su autoestima puede variar mucho. Por ello creo que para ser un buen profesor, primero debemos cultivarnos y educarnos a nosotros mismos.
Ahora me encuentro en el segundo semestre de mi primer año de carrera haciendo una pequeña autobiografía en un portafolios, para una asignatura: Organización y Gestión de Instituciones Y Programas Educativos.
La idea de este portafolios no fue bien recibida en el aula, posiblemente por ser algo desconocido que nunca antes hemos hecho, pero después de empezarlo, creo que va resultar interesante...



AQUÍ ADJUNTO UN VIDEO QUE NOS REGALÓ UN PROFESOR, DE FOTOS PERSONALES CON UN GRAN VALOR SENTIMENTAL PARA MI, Y QUE RECOGE TODO MI PASO Y EL DE MIS COMPAÑEROS POR PRIMARIA Y E.S.O


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